En un lugar de la Mancha…

La idea de hacer una excursión entusiasmó inmediatamente a todos: en nada se llenaron las plazas del autocar. La meta elegida fue Castilla La Mancha: los Molinos de viento de Consuegra y la Laguna de Villafranca de los Caballeros.

Delante de los molinos tuvimos una explicación de su importancia en la economía agrícola de aquella zona en el siglo XVI, momento en que fueron construidos, de la inteligencia y la precisión con la que se pensó utilizar la energía natural del viento para triturar el trigo, cultivado en los amplios terrenos de alrededor: una verdadera obra de ingeniería. Estábamos sorprendidos por el número de los molinos (¡doce!) todos juntos en el cerro Calderico, y también por el imponente Castillo de la Muela, construido en el siglo X en época de dominio musulmán y recuperado por los cristianos en el siglo XII.   

Luego nos desplazamos a la Laguna de Villafranca, acogidos por una familia amiga que se fue a vivir allí después de haber estado en Usera. La alegría de reencontrarnos con ellos y la belleza del lugar nos permitió pasar una preciosa tarde, charlando, paseando, descansando, y los niños bañándose y jugando a más no poder.  

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