
Memorias de PROYECTOS
En Madrid la Asociación trabaja de forma continuada desde el 2011 en el Distrito de Usera.
Su labor se desarrolla en torno a un núcleo de personas (religiosas y profesionales) que, viviendo en el barrio, han ido creando un lugar estable de encuentro respondiendo de forma flexible a las necesidades reconocidas. En este se agrupan las personas que se viene acompañando o simplemente se encuentra gente nueva.
Algunas de estas familias que ya han superado un momento de dificultad siguen en contacto con la Asociación y en algunos casos llegan a participar de forma activa y con iniciativas propias en las actividades y proyectos de la Asociación. De este modo se unen a la red de familias ya existente.

Actividades con las familias (talleres, visitas culturales, fiestas, etc.)
De las personas que conocemos, con el tiempo muchas se quedan vinculadas a la Asociación. Con ellas y con las familias de la red se realizan actividades culturales y de ocio para que conozcan el ámbito en el que viven y sus recursos. De esta forma se favorecen la integración, la convivencia intercultural, el conocimiento mutuo y se comparten preocupaciones y alegrías.

Orientación y acompañamiento de los progenitores.
Sostén en la relación con las instituciones.

Actividades de ocio y tiempo libre en días no lectivos y en periodos vacacionales.
Las excursiones, los cantos y las fiestas se proponen para aprender a disfrutar juntos de cosas bonitas.

Ayuda a domicilio. Acompañamiento de los progenitores en el cuidado de los menores y sostén en las necesidades de sus hijos.
Vivimos en el barrio de Usera. Ayudamos a las familias en sus casas, favoreciendo que los niños permanezcan en su propia familia y salvaguardando el bien que ya existe.

Refuerzo educativo.
Cada gesto -el estudio, el juego, la merienda- sirve para aprender a escucharnos y a compartir nuestras vivencias. Gestos de cuidado cotidianos y repetidos en el tiempo despiertan en los chicos la esperanza de un cambio posible.

Actividades grupales antes de que empiece el colegio por la mañana.
La convivencia entre niños de edades distintas en el piso de Los Almendros ha ido generando poco a poco un clima de amistad donde los mayores ayudan a los pequeños, implicándoles en los juegos partiendo del hecho de que todos somos amigos.
